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Juan Bautista Leofanti: “El principal problema es la falta de educación y empatía”

Una multitud se agrupó frente a la municipalidad a reclamar por la quita de pensiones a personas discapacitadas. A raíz de esto, el entrenador e impulsor del Club de deporte adaptado San Jerónimo, Juan Bautista Leofanti se acercó a los estudios de Radio Eter para contarnos el día a día de un sector de la población que el gobierno no quiere hacerse cargo.

Cambiemos alzando la bandera de la anti corrupción pretendía suspender los pagos de pensiones por discapacidad en pos de hacer un recorte en aquellos casos que haya irregularidades o no cumpliesen ciertos requisitos económicos que poco tienen que ver con la realidad económica del país donde la inflación le gana a los salarios cada día, un poco más.

En este contexto se realizaron marchas en diversos puntos del país en repudio a la medida que finalmente fue revocada por el gobierno que, una vez más, intentaba achicar el Estado sin pensar en los sectores más vulnerables de la sociedad. En Mar del Plata una multitud se agrupó frente a la municipalidad y marchó por las calles céntricas para alzar la voz.

Uno de los tantos presentes fue nuestro invitado en Algo Anda Mal, el magazine de Radio Eter, Juan Bautista Leofanti, fundador del Club de Deporte Adaptado San Jerónimo, quien en tan solo 8 palabras describió una realidad que es profundizada por el gobierno de turno: “El principal problema es la falta de educación y empatía”.

Las dificultades cotidianas que atraviesan las personas con discapacidad que se encuentran en sillas de rueda son invisibles a aquellos que transitan libremente sin necesidad de un acompañante o una silla. Calles y veredas en mal estado, falta de rampas, comercios que obstruyen la vía pública con sus productos, y tantas otras más.

 “Una persona en silla de ruedas en MDP no puede trabajar a pesar que tenga su capacidad intelectual, ya que no hay transporte público. Ni colectivos, ni taxis”, comentó Juan Bautista. Y agregó “estas dificultades complican la vida social también”.

En el 2010 fundó junto a Julieta Roca el Club de Deporte Adaptado San Jerónimo luego de haber estado varios años en el Circulo Deportivo de Lisiados (CIDELI) donde recuerda que “aprendimos todo, es la institución madre de deportes de personas con discapacidad en Mar del Plata, pero queríamos un lugar con nuestro estilo, nuestra impronta”, indicó.

El deporte que se practica en este club es boccia donde “la esencia es la del tejo o bochas, pero ha evolucionado tanto que cobró un nivel de competencia con alta carga de estrategia y táctica”, expresó.

“Nosotros trabajamos con gente con discapacidad motora severa y boccia fue creado para aquellas personas que no podían hacer otro deporte”, contó sobre los orígenes.

Acto seguido remarcó el valor agregado que tiene para las personas con discapacidad el poder realizar esta disciplina. “Es una de las pocas actividades propias que tienen los discapacitados en silla de ruedas”, sentenció.

Desde Atlanta 1996 que el deporte se convirtió en paralímpico y ha crecido exponencialmente pese a la falta de apoyo gubernamental. Se han cosechado logros deportivos, pero nunca recursos estatales para fomentar la actividad.

“La problemática de este deporte es que es caro porque por cada deportista tenés un acompañante, además de los entrenadores. Ha pasado que tenemos menos personas de las necesarias y cumplís todos los roles”, dijo.

Sin embargo, expresó su sensación de doble sentimiento “porque la gente que tiene que hacerse cargo no lo hace, pero mucha gente te da una mano”.

“Sin voluntarios la actividad no existe” , afirmó en mención a quienes acompañan y ayudan a que el club y el deporte paralímpico crezca siempre un poco más. En esta línea agregó: “En los inicios muchos chicos nos ayudaban porque simplemente les gustaba ayudar y luego se formaron en diversas carreras (acompañante terapéutico, kinesiología, terapia ocupacional, etc.) para ser mejores en la actividad”.

Con respecto a la actualidad del club contó que “el Instituto Unzué nos presta el lugar y entrenamos 3 veces por semana. Está en muy buenas condiciones después de las refacciones, pero nos queda chico, necesitamos otro espacio”.

El 23 y 24 de este mes competirán en un torneo nacional a disputarse en Almirante Brown, provincia de Buenos Aires. Parte del dinero necesario para asistir lo recaudaron mediante rifas y té bingo, sin embargo, todavía falta.

Aquellos que quieran colaborar se pueden acercar al Espacio Unzué los días lunes, miércoles, o viernes entre las 14 y las 16 o llamar al (223) 154 555 053.