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El Futuro de Lula

Luego de la votación del Tribunal Federal de Brasil el pasado miércoles, que rechazó el hábeas corpus solicitado por el ex Presidente y determinó su encarcelamiento, el proceso de judicial tendrá nuevas instancias.

En comunicación con Radio Éter, Augusto Taglioni, periodista especializado en política internacional, aseguró:  “El Supremo Tribunal Federal va a discutir el próximo miércoles la cuestión de fondo, luego de pronunciarse en contra del hábeas corpus pedido por Lula para evitar la prisión”. Al respecto, el periodista afirmó que “se analizará la condena de segunda instancia”, y que la votación “debería favorecer a Lula”, ya que la jueza Rosa Weber, que votó en contra el pasado miércoles, aseguró que no estaba a favor de las condenas de ese tipo. En consecuencia, si el Tribunal sufraga favorablemente, Lula debería ser liberado hasta que finalice el proceso de investigación, que consta de cuatro instancias en total.  

No obstante, Taglioni dijo que habrá que prestar atención a la violencia social y  política reinante en Brasil. “Hay un bloque de poder que viene gobernando desde la destitución de Dilma Rousseff: la corporación judicial, los medios y los militares”, explicó. Ante esta situación, el periodista consideró que será fundamental la movilización de los sectores afines al líder del PT.

Frente a este panorama, Taglioni desarrolló las consecuencias a nivel regional que puede traer este proceso judicial. “La idea es lograr que Lula no pueda ser el articulador de un bloque regional que dispute con un conjunto de países donde predomina una mirada aperturista y subordinada a los centros de poder”.

En este sentido, el analista advirtió el peligro de que se “exporte” la “Doctrina Moro”, que consta de tres puntos. En primer lugar, la cooperación internacional, que permitió el involucramiento de Estados Unidos por medio de la Agencia Nacional de Seguridad. Este organismo se encargó del espionaje de Dilma Rousseff y otros funcionarios implicados en el “Lava Jato”. En segundo lugar, la Ley del Arrepentido, donde alguien denuncia a otro, sin documentación o pruebas que sustenten la acusación, para no ser encarcelado. Y por último, la opinión pública. “Es una estrecha relación entre los medios y los jueces. Planteas en los medios que alguien es corrupto, construyendo un consenso respecto al delito. Y luego se investiga. Este modelo de justicia se puede exportar. En algún punto, esto se ve en Argentina con las condenas preventivas”, concluyó el periodista.